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Debate Cristiano ¿Es el Huracán Irma un Mensaje de Dios para Estados Unidos?

En el transcurso en que Houston se seca y otro huracán se abre paso hacia los Estados Unidos, hemos escuchado a muchas personas preguntar: ¿Dios está tratando de decirnos algo?

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En el transcurso en que Houston se seca y otro huracán se abre paso hacia los Estados Unidos, hemos escuchado a muchas personas preguntar: ¿Dios está tratando de decirnos algo? Creemos que la respuesta a esa pregunta es: SI. Absolutamente. ¡Está tratando de decirnos algo! De hecho, Él está tratando de decirnos muchas cosas:

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Todo está quebrado. Cuando el pecado ingresó en la creación mediante la deliberada decisión de Adán y Eva, nada escapó a sus efectos. Frecuentemente olvidamos esto. El pecado original no sólo influyó en los seres humanos. Todo en la creación fue afectado; incluyendo la naturaleza misma. No debemos ignorar que un desastre natural es un castigo de Dios, así como no debemos presuponer que el cáncer es un castigo de Dios. Ambas son consecuencias trágicas de la caída del hombre. No sólo eso, sino ademas, tenemos un adversario que usa todo lo posible para “… robar y matar y destruir” (Juan 10:10).

Necesitamos un Salvador. Es vitalmente necesario un Salvador para la eternidad, y necesitamos un Salvador por ahora. El salmista nos recuerda: “No me abandones, oh Jehová, oh Dios mío, no te alejes de mí, apresúrate a ayudarme, Señor, mi salvación” (Salmo 38: 21-22). En los Estados Unidos, a menudo es fácil vivir nuestras vidas como si no dependiéramos de Dios. Podemos olvidar lo frágiles que son nuestras vidas.

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El huracán Harvey nos recordó a todos nosotros de nuestra impotencia. La gente respondió en un torrente de oración. La tragedia nos robó la atención de argumentos amargos para centrarnos en el cuidado de los demás y en nuestra necesidad de Dios.

Debemos orar. Cuando el bote de los discípulos estaba a punto de hundirse en una tormenta feroz, clamaron: “¡Señor, salvaos, estamos perecendo!” (Mateo 8:25). Jesús respondió a esta oración de desesperación al calmar el viento y las olas. Los discípulos respondieron con una increíble afirmación de fe: “¿Qué clase de hombre es esto que aun los vientos y el mar le obedecen?” (Mateo 8:27). Aunque no podemos controlar las tormentas de la vida, no tenemos que quedarnos ociosos y ver como la destrucción sucede. Dios nos ha dado instrumentos de oración e intercesión.

Impotentes para afectar personalmente el resultado de nuestras circunstancias, clamamos a Dios. No veríamos pasivamente el estrago del cáncer en uno de nuestros seres queridos; no, oramos Oramos por su salud y su fuerza. Oramos con desesperación y pasión. Oramos creyendo en el poder de Dios y pidiéndole que actúe. Tampoco tenemos que quedarnos parados de brazos cruzados mirando el huracán Irma destruir todo nuestro. Debemos clamar a Dios para que nos salve, creyendo en Su poder y pidiéndole que obre.

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Dios es misericordioso. Muchos creyentes han dicho que no hay coincidencia en estas dos tormentas masivas que golpean a los EE.UU., que estamos siendo castigados por los pecados nacionales. Otros dicen que la mano de Dios de protección se ha extinguido porque nuestra nación no ha caminado en sus caminos. Como nación, hemos ignorado y dado permiso a que legalmente 60.000.000 de bebés sean asesinados.

Hemos redefinido legalmente el matrimonio, un pacto creado por Dios. Incluso estamos redefiniendo hombre y mujer. Por más catastrófico que sea Harvey e Irma, ¿por qué no tenemos más desastres naturales? Ciertamente los merecemos. (“Y en furor e ira voy a tomar venganza sobre las naciones que no han escuchado” [Mic 5:15]). Sin embargo Dios es misericordioso: “No quiere que ninguno perezca, sino que todos lleguen al arrepentimiento” (2 Pedro 3: 9).

¿Está Dios diciéndonos algo en la tormenta? ¡Absolutamente! Todo está roto, necesitamos un Salvador, debemos orar y Dios es misericordioso.

Fuente: Charisma News

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